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Sur

Museo Arqueológico de Villasimius

El Museo de Villasimius se encuentra en una granja del siglo XIX y contiene hallazgos arqueológicos que datan desde el periodo nurágico hasta la Edad Media.

Una sala está dedicada al santuario del asentamiento de Cuccureddus, un fondeadero que desempeñó un papel activo en el comercio desde la época fenicia hasta la Antigüedad tardía. Los objetos proceden del santuario, pero también dan testimonio de la vida cotidiana de los habitantes. Entre los objetos de época romana predominan los exvotos de terracota, que reproducen los rostros de las divinidades y las partes anatómicas de las ofrendas.

De especial interés es la exposición dedicada a los descubrimientos submarinos realizados en la costa de Villasimius. Se exponen cañones y parte de la carga del Pecio de la Isola dei Cavoli (isla de las coles), un navío español que naufragó hacia el siglo XV. El barco, que se dirigía a Campania o Sicilia, transportaba azulejos, baldosas de cerámica con un característico revestimiento blanco y azul.

Otros descubrimientos submarinos se ilustran con reconstrucciones de los entornos originales y pecios de barcos fenicios, púnicos, romanos y vándalos.

Modolo

Enclavado en el espléndido valle del que toma su nombre, Modolo es uno de los pueblos más pequeños de Cerdeña. En la campiña circundante, particularmente verde y fértil, crecen magníficos cerezos, olivos centenarios y fragantes viñedos que confieren al paisaje un aspecto sumamente pintoresco. La economía del pueblo se basa en la agricultura y, en particular, en la producción de vinos Malvasia de Bosa D.O.C.. El nombre procede del latín modus, diminutivo de modulus, que significa "pequeña extensión". La zona de Modolo ha estado habitada desde la antigüedad, como demuestran los numerosos monumentos prehistóricos hallados en la zona, como nuraghes y domus de janas. Modolo fue fundada probablemente en el siglo III a.C., primero por los fenicios y después por los romanos. En 1609, una epidemia de cólera diezmó el pueblo, que estuvo en peligro de desaparecer. Más tarde, bajo el reinado de la Casa de Saboya, el pueblo recibió un estandarte y un sello.

La llegada a Modolo está llena de encanto, gracias al magnífico paisaje de viñedos con los que se elabora la preciada Malvasia. El pueblo es visita obligada en la Ruta de la Malvasía de Bosa. Además de las domus de janas de Silatari y Coronedu, y los nuraghes de Albaganes y Monte Nieddu, otros monumentos de interés son las ruinas de un convento donde probablemente vivieron frailes dominicos y, en el casco antiguo, la iglesia de Santa Croce, del siglo XVII, y, sobre todo, la iglesia parroquial dedicada a Sant'Andrea Apostolo. Esta última, construida en la Edad Media, fue destruida por un incendio en 1828 antes de ser restaurada. Hoy, por tanto, sólo conserva algunos elementos de su estructura original. Los habitantes de Modolo acostumbran a dedicar a su patrona dos fiestas diferentes, la primera el 11 de mayo y la segunda el 30 de noviembre. Sin embargo, la más importante es la de mayo, en la que tiene lugar una procesión religiosa, seguida por la noche de bailes, espectáculos folclóricos, canciones, competiciones deportivas y concursos de poesía en sardo.

Villagrande Strisaili

El pueblo de Villagrande (Biddamanna en sardo) se encuentra en el corazón de la Ogliastra, en las montañas del Gennargentu, a poca distancia en coche de la espléndida costa del este de Cerdeña. Su nombre es la traducción italiana de Bidda Manna (el pueblo grande) con el añadido de la palabra Strisaili, Estrigaili en la Edad Media, que algunos creen que procede del sardo tres ailes, tres rediles. Según algunas leyendas, el pueblo se fundó cuando se instalaron en él pastores procedentes de los pueblos vecinos de Talana y Desulo.

Villagrande está salpicada de numerosos vestigios de la época nurágica, lo que demuestra el particular interés que las poblaciones sardas han tenido siempre por esta zona, rica en cursos de agua y fértil. Hay muchas razones para visitar Villagrande, entre las que destaca su favorable situación, rodeada de montañas vírgenes y bosques de robles centenarios. El parque de Santa Bárbara es especialmente interesante: un auténtico templo del bosque, en medio del cual se encuentra una tumba de gigantes, vestigio característico de la civilización nurágica. Villagrande posee una gran riqueza de yacimientos arqueológicos. En el vasto yacimiento de S'Arcu 'e Is Forros, cerca del embalse superior de Flumendosa, se alza un gran templo megarónico construido con grandes bloques de granito desbastado y esquisto, junto a un nuraghe con tres torres y edificios residenciales. En Troculu, cerca de dos nuraghes y un pueblo, hay una tumba de gigante que fue desmantelada y trasladada de su ubicación original cuando se construyó la autopista Nuoro-Lanusei. Por último, el yacimiento arqueológico de Sa Carcaredda, en la zona de Funtana 'e Binu, cuenta con cuatro tumbas gigantes cerca de un templo muy raro en antis y un poblado nurágico. Pero la verdadera fuerza de Villagrande reside en sus tradiciones, mantenidas prácticamente intactas desde tiempos inmemoriales. Como en muchos pueblos del centro de Cerdeña, una de las fiestas más importantes se celebra el 16 de enero en honor de San Antonio el Grande, con grandes hogueras encendidas en todos los rincones del pueblo, mientras que unos días más tarde, el 20 de enero, se celebra la fiesta de San Sebastián, durante la cual se saca en procesión una estatua del santo, adornada con ramas de naranjo y naranjas. El patrón del pueblo es San Gabriel, el 1 de agosto, pero la celebración de Santa Bárbara, el 9 de julio, es muy popular. Se trata de una fiesta campestre que se celebra en el parque donde se encuentra la capilla dedicada a la santa. La víspera de la fiesta, la estatua de Santa Bárbara sale en procesión y los fieles la reciben con bailes tradicionales sardos. Al día siguiente, cumandaos especialmente designados visitan las casas en señal de buena suerte, portando la corona de plata que adorna la cabeza de la santa y una torre en miniatura que simboliza el lugar donde estuvo prisionera. Las tradiciones culinarias de Villagrande son también muy antiguas, y ofrecen sabores y aromas arcaicos fascinantes. Los culurgiones son los raviolis típicos de la Ogliastra, elaborados con patatas, queso de oveja y cabra, albahaca y manteca de cerdo, mientras que la paniscedda es un pastel único hecho con pan, miel, pasas sultanas y almendras, que no se encuentra en ningún otro lugar. Sin embargo, uno de los productos estrella de Villagrande es sin duda su jamón, elaborado exclusivamente con la carne de los cerdos criados en las montañas del pueblo.

Alghero

Quinta ciudad sarda por número de habitantes (44.000), con su aeropuerto de Fertilia, Alguer es una de las puertas de la isla así como una de las ciudades más apreciadas por los visitantes que quedan absolutamente fascinados por los bastiones del puerto, que les brindan la oportunidad de realizar emocionantes paseos, los tejados rojos que tocan el cielo y la espléndida ensenada natural con su mar de color esmeralda. Su litoral se extiende a lo largo de noventa kilómetros y, debido a la presencia de una extensa colonia de coral de calidad muy apreciada, se llama la Riviera del Corallo, en alguerés, la Costera del Coral. La playa más famosa es Le Bombarde: con sus aguas transparentes y el fondo límpido de arena, es la meta ideal para familias con niños, jóvenes y aficionados al surf. A tan solo un kilómetro de distancia, está el Lazzaretto, un grupo de diez calas de arena blanca y fina. Un poco más lejos, en la bahía de Porto Conte, la relajante playa de Mugoni con su arena dorada que penetra en las aguas tranquillas de un mar siempre calmado y cristalino, resguardado de los vientos. En plena ciudad, destacan la espléndida playa del Lido di San Giovanni y, a poca distancia del centro, la playa de Maria Pia con sus dunas cubiertas de enebro. Gran parte de la costa forma parte del área marina de Capo Caccia - Isola Piana, que esconde una infinidad de tesoros, como la gruta de Neptuno, accesible por tierra mediante la Escala del Cabirol y por mar mediante barcas que salen del puerto deportivo.

El parque de Porto Conte te conquistará con sus extensiones de maquia mediterránea, sus ricas zonas boscosas y la laguna del Calich. Las domus de Janas de santu Perdu, la necrópolis de Anghelu Ruju y los complejos arqueológicos de Palmavera y santImbenia son testimonio de las raíces prehistóricas de Alguer, desde el Neolítico. El centro histórico es la parte más fascinante de la ciudad. Un laberinto de callejuelas que desembocan en plazas llenas de vida. Paredes amarillas y casas antiguas evocan los orígenes catalanes del pueblo. Al igual que los edificios religiosos: la catedral de Santa María (s. XVI), la iglesia del Carmelo (segunda mitad del s. XVII) con su gran retablo dorado, la de San Miguel, con su característica cúpula de mayólica de colores, y la de Santa Ana (1735), en estilo tardorrenacentista. A propósito de cultura, visita la Casa Manno, un museo y centro de investigación con una rica colección de cuadros, muebles, libros y manuscritos. Alguer es famosa por el coral que, en el arte manufacturero local, se combina con el oro creando joyas de gran belleza y valor artístico. No te pierdas el Museo del Coral, donde descubrirás su historia y las formas que pueden presentar estos animales. El acontecimiento alguerés de 2017 será la gran salida de la centésima edición del Giro de Italia. Sugestivo es el Cap dAny de lAlguer, la celebración del Año Nuevo con numerosos espectáculos que animan el centro. Sin embargo, el momento más sentido del año es Semana Santa con sus hermosos ritos religiosos de origen español.

 

Grutas del Bue Marino

Las grandes grutas que se abren a lo largo de la costa de Dorgali deben su nombre a la foca monje, un magnífico ejemplar de mamífero que parece estar casi desaparecido en esta zona. La gruta, de 5 km de longitud se divide en dos tramos, y puede visitarse siguiendo caminos señalizados e iluminados a lo largo de 900 metros.

El tramo sur está formado por una gran galería en la que entra el agua del mar y pueden contemplarse muchos lagos pequeños de agua dulce, alimentados por las aguas subterráneas, divididos en pequeñas playas de arena y muchas formaciones.

El tramo norte es una patre fósil que ha llegado a este estado por la actividad kárstica de su interior.

visita solo recorre el tramo sur, a lo largo de un recorrido lleno de estalactitas y estalagmitas que ofrecen un espectáculo cromático extraordinario gracias a los haces de luz que penetran al interior, embellecido todo ello por el agua clara de un gran lago salado de la superficie de más de un quilómetro. Otro elemento a destacar es la docena de figuras danzantes pintadas en las paredes: se trata de grafitos del neolítico. Este recorrido de unos 30 minutos finaliza en la Playa de las Focas, donde la foca monje pare a sus crías.

Grotta del Fico

Abierta al público en 2003, la cueva de la figura, situada al este de Cerdeña, en la Comunidad de Baunei, se extiende a lo largo der 1.800 metros, con algunas zonas aún sin explorar. 

Formado por una serie de galerías, la cueva está conectada al mar por un largo sifón y se puede recorrer a través de un sistema de pasarelas que conducen a través de espacios y pasillos pequeños, con enormes estalactitas y estalagmitas, un lugar que parece un auténtico plató de cine.

En estas cuevas el espeleólogo y etólogo Padre Furreddu estuvo en contacto con la colonia de la foca monja, dentro de la cueva, donde realizó sus primeros estudios.

Esta visita tiene una duración de 45 minutos y muestra lugares fascinantes donde parece que el tiempo y la historia no existen. Las paredes empinadas de la entrada le sorprenderán por su poder evocador, capaz de transportarte a un mundo de cuento de hadas y naturaleza.

Grutas de Neptuno

Es una de las más grandes y famosas cuevas marinas en Italia: la gruta de Neptuno es uno de los lugares que tienes que visitar por lo menos una vez en la vida. Se encuentra dentro el parque de Porto Conte y llegarás a la entrada gracias a una escalinata, la Escala del Cabirol (la escala del corzo en catalán): 656 escalones se estrechan en la costa oeste de Capo Caccia hasta la boca. Más cómodamente podrás tener acceso por mar, con embarcaciones en salida, cada día, desde el puerto de Alghero o desde el muelle de Cala Dragunara hacia Porto Conte, disfrutando así de los rincones que ofrecen las paredes rocosas a plomo sobre el mar.

La entrada a la gruta se realiza a través de un paso cubierto de concreciones de vegetación y un recorrido apretado de estalactitas y estalagmitas. Dentro de la gruta, larga más de un kilómetro, encontrarás una playa de arena blanca, el lago salado subterráneo Lamarmora, con casi diez metros de profundidad, y cuatro salas. A través de un camino llegarás en a la sala de la Reggia (Sala del Palacio) donde una columna de 18 metros se eleva hacia la bóveda y forma dos arcadas espectaculares. Más adelante, una línea de columnas (de nueve metros de altura) conduce al lago, de aquí comenzarás a vislumbras la playa. La sala está coronada por la Tribuna de la Música, que tiene vistas al lago. Encontraréis también la sala delle Rovine (Sala de las Ruinas) y la sala Smith (o del Órgano): llamada así por el capitán británico que lo descubrió en el siglo XIX. En el centro encontrás el Grande Organo, una columna cuyas coladas parecen a tubos de órgano, precisamente. En fin, llegarás a la sala de las Trine y de los Merletti (las Puntillas y los Encajes).

Las conformaciones de piedra caliza, que remontan hacia unos dos millones de años, hicieron la felicidad de los directores cinematográficos. Además de acoger visitantes de todo el mundo, la gruta es un destino particularmente atractivo para los espeleólogos, los únicos que tienen acceso a las grietas más secretas, un recorrido que lleva al Lago dei Funghi (Setas), a través de la galería Metrò, al gran salón ocupado por el lago semilunar.

En las rocas de la protegida área marina de Capo Caccia, otras cavidades son imperdibles: la atractiva Grotta Verde, con entrada justo sobre el nivel del mar, y para los buceadores más fanáticos (solo con guías expertas) la sumergida Gruta de Nereo, extensa y estupenda por visitar, deja sensaciones inolvidables a los buceadores.

Sur

Piscina Rei

Piscina Rei es una playa de fina arena blanca bordeada de dunas bajas, detrás de la cual hay un pequeño estanque rodeado de juncos. Las rocas forman pequeñas piscinas naturales en el agua, y los bajos ofrecen un lugar seguro para que jueguen los niños.

Piscina Rei se encuentra en Costa Rei, en el municipio de Muravera. Tome la carretera panorámica a Costa Rei y siga las indicaciones a la playa.

La playa es accesible para personas con movilidad reducida y ofrece diversas instalaciones, como un pequeño aparcamiento, camping, hotel, bar, restaurante y pubs. Se alquilan sombrillas, tumbonas y patines. A menudo azotada por el viento, es el destino ideal para los surfistas, aunque también es popular entre submarinistas, buceadores y submarinistas con tubo.

Turri

Se alza en el corazón de la parte llana de Marmilla, entre la Giara de Gesturi y la de Siddi. Desde Turri podrás admirar distintos panoramas: en primavera el color verde de los campos cultivados, en verano el intenso color de la tierra. El centro comparte con San Gavino Monreale la primacía en la producción de azafrán, el oro rojo de Cerdeña. El pueblo, poblado por poco más de 400 habitantes, consta de un centro histórico con casas típicas de patio, rodeadas de altas murallas, con grandes patios delante y pequeños huertos familiares detrás. Suelen dar a la calle con grandes portales, algunos del siglo XIX, más a menudo del XX.

Podrás visitar el pueblo por etapas, pasando por la iglesia de San Sebastiano, del siglo XVII, frente a la cual se alza una construcción de la segunda mitad del siglo XIX, sede del Monte Granatico, antiguo edificio de acopio de grano. El edificio tiene un aspecto señorial, con decoraciones palladianas sobre el arquitrabe de las ventanas, que demuestran el arte clásico del autor. También vale la pena visitar el pintoresco parque de olivos y el cementerio monumental de Sant’Elia. En septiembre tiene lugar un acontecimiento insólito: la exposición de espantapájaros.

Los alrededores del centro poblado han estado habitados desde la prehistoria, como demuestran los numerosos nuraghi de la zona: los nuraghi de una sola torre de Bruncu Monti Ari, Turriga, Sirissi y los dos nuraghi complejos de Cabonu y su Senzu.